Peñaranda y su comarca están faltos de recursos turísticos que atraigan a los visitantes hacia la zona y esta circunstancia es uno de los factores por los que la despoblación está haciendo mella en los municipios del este salmantino. Sin embargo, brotan iniciativas, pequeñas, pero significativas, para intentar cambiar el destino de unas localidades que se mantienen gracias a la agricultura y las pagas de jubilados y pensionistas. En días pasados la empresa Aquila Naturaleza, con la colaboración del Ayuntamiento de El Campo de Peñaranda, organizó unas jornadas para analizar las posibilidades turísticas del Azud de Riolobos. Me consta que el propio Consistorio tiene pensado construir un centro de interpretación del Azud de Riolobos y es que este paraje, desconocido para muchos habitantes de la zona, es un paraíso para los ornitólogos, que se trasladan desde lugares dispares para observar las aves que pueblan o pasan en sus migraciones anuales esta laguna artificial. La llegada de visitantes puede ser un nicho de negocio para los municipios de los alrededores, incluido Peñaranda, que cuenta con la oferta hotelera más cercana al paraje natural. Las administraciones públicas deben apoyar a los emprendedores y empresas que apuesten por dinamizar la comarca con iniciativas como ésta, porque quedarse de brazos cruzados o con apuestas que, después de varios años, no lograron los frutos esperados es condenar al territorio al ostracismo o a convertirse en localidades dormitorio de Salamanca y eso, haciendo un símil con el mus, es jugar a la chica, lo que significa perder el juego y el futuro de una tierra que debe continuar activa y con vida.
«Las administraciones públicas deben apoyar a los emprendedores y empresas que apuesten por dinamizar la comarca»
El periodista peñarandino reflexiona sobre las iniciativas locales buscan reactivar la comarca con apoyo institucional y desarrollo sostenible



