La retranca
Hemos hablado de la precisión del lenguaje, del matiz….
Hoy quiero hablarles de algo todavía más nuestro: la retranca. Entendida no como burla, sino como inteligencia del idioma: esa forma de decir sin decirlo todo, de insinuar, de dejar una segunda lectura en el aire.
Cervantes lo entendió antes que nadie. Don Quijote y Sancho no hablaban igual porque no miraban el mundo igual.
Eso es la lengua cuando respira.
Hoy, en cambio, corremos el riesgo de sonar todos iguales: correctos, rápidos, impecables… y planos.
La inteligencia artificial puede escribir mucho.
Pero no siempre sabe insinuar.
No barrunta.
No mide una pausa.
No distingue cuándo una frase acaricia y cuándo escuece.
Porque el idioma no está solo en lo que decimos.
Está en cómo lo decimos.
La IA puede ayudar, claro que sí.
Pero no dejemos que nos quite el acento, la intención, la retranca.
Porque el día que perdamos eso, hablaremos todos muy bien.
Pero todos sonaremos igual.




