«Seamos, sepamos y hagamos, pero sin dejar de ser humanos»

Para el profesor y periodista macoterano el ser humano debe ser, saber y hacer con coherencia, conocimiento y acción responsable

Hola, Miguel

Es curioso que al único ente vivo de la Tierra que se le denomina «ser» es al humano. Ese verbo en infinitivo presenta al humano como un animal con conciencia y con consciencia.

Por eso, creo que es necesario detenernos hoy en tres verbos que deberían determinar la vida de todo ser humano: ser, saber y hacer.

El ser humano tiene, antes que nada, que ser. Es decir, debe pensar y actuar conforme a lo que él mismo es. Debe ser coherente con aquello que brota en su conciencia. Para ello, es necesario que el ser humano se detenga, reflexione y se pregunte qué y cómo es. No se puede ser coherente con uno mismo si uno no se conoce y no sitúa metas morales que rijan su vida.

En segundo lugar, el ser humano está llamado a saber. Es el único animal con capacidad de conocer en profundidad las leyes que ordenan la vida, tanto en el mundo externo (la física, la biología, la química), como en el plano interno (la psicología, la sociología). A partir de ese conocimiento, puede situarse en el mundo y responsabilizarse.

Por último, el ser humano está llamado a hacer. El humano es un ser dinámico, creativo y enérgico. No le vale con satisfacer sus necesidades básicas, si no que siente un impulso a ir más allá y crecer al máximo. Pero, para crecer se necesitan conocimientos y, previamente, estructuras morales coherentes a su ser que le permitan desarrollarse conforme a lo que es.

Seamos, sepamos y hagamos, pero sin dejar de ser humanos.

Manu Albarrán

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