«Vivir aquí se convierte cada vez más en un ejercicio de resistencia»

Para el universitario macoterano «Castilla y León deja de ser invisible por unas semanas»

Se acercan las urnas y Castilla y León parece que deja de ser invisible por unas semanas. Aquí ya todo el mundo conoce de que va esto, pero sigue resultando cínico ver como, después de ser olvidados otros cuatro años más, hay prisas, visitas, promesas vacías y discursos sobre carreteras en mal estado o pueblos a los que no llega el transporte público. Como si bastaran unas semanas para que olvidemos el desastre que esta tierra lleva como condena.

Creo que es palpable entre un sector de la población el cansancio, la poca ilusión, y la nula esperanza de cambio. El bipartidismo ha demostrado que en Castilla y León poco se decide aquí. Las políticas llegan desde Madrid, aplicadas por delegaciones autonómicas que no han sabido, no han querido o no han podido alterar el rumbo de una región cada vez más precaria, llena de jóvenes que se tienen que marchar fuera, una región que se vacía y envejece. Cuando las decisiones no nacen aquí, el resultado siempre es el mismo, abandono.

Este caldo de cultivo tiene un peligro evidente, que es el auge de aquellos que se alimentan de ese descontento para ganarse, sobre todo, a la gente joven. Cuando no hay soluciones, el populismo llega pisando fuerte y con mucho ruido, con propuestas que conllevan atraso social, más privatización, menos inversión pública aún y descrédito al estado de las autonomías para centralizar aún más el país. España es un territorio diverso, por historia, geografía, culturas, tradiciones y formas de vida. Precisamente por eso existen las autonomías; para respetar esa pluralidad y permitir que cada territorio tenga cierto poder de decisión sobre su realidad.

Y no es un caso aislado. Igual que en Aragón o en Extremadura, los debates electorales y los resultados quedan sepultados por discursos que poco tienen que ver con el territorio. No se habla de sus políticas, ni de sus problemas reales, ni de sus necesidades propias. Se habla de líderes nacionales, de sorpassos, de proyecciones de resultados a las generales. Más debates polarizados que convierten a las regiones en escenarios secundarios, ocultando problemas concretos de tierras que siguen esperando soluciones mientras otros deciden el relato.

Viven totalmente alejados de las calles y de la realidad, lejos de sus competencias. Sucede con la sanidad, con consultorios médicos abiertos a días, urgencias a decenas de kilómetros para gente mayor o interminables listas de espera. Pero también con la educación o el transporte, con colegios cerrados, universidades descuidadas con falta de inversión, trenes que desaparecen, pueblos sin bus o carreteras abandonadas. Sinceramente creo que nada va a cambiar a menos que el escaso regionalismo de la sorpresa o surja alguna vez una alternativa nueva que apueste por cuidar, reivindicar y proteger los intereses de toda Castilla y León.

Es decir, vivir aquí se convierte cada vez más en un ejercicio de resistencia. Nos queda seguir adaptándonos al silencio, seguir luchando contra la soledad con la que vive mucha gente y aprender a seguir valorando lo pequeño y la cotidianeidad. Y, por supuesto, luchar, para que siga mereciendo la pena seguir en una tierra olvidada día tras día por nuestros gobernantes.

la firma invitada - horizontal Antonio García Nieto

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