Escribir bien se ha convertido, sorprendentemente, en algo sospechoso.
Basta con enviar un mensaje con frases completas, buena puntuación y las palabras correctamente escritas para que alguien responda: «Eso parece escrito por inteligencia artificial».
Y entonces surge una pregunta inevitable: ¿desde cuándo saber expresarse correctamente es una cualidad propia de una máquina?
Estamos tan acostumbrados a abreviar, a comernos palabras y a comunicarnos cada vez más deprisa que, cuando alguien se expresa correctamente, parece que algo no encaja.
Como si hablar con claridad, tener vocabulario o cuidar la forma de escribir fuera algo artificial.
No se trata de convertir cada conversación en una clase de Lengua. El lenguaje informal tiene su espacio y nuestra manera de comunicarnos evoluciona. El problema aparece cuando escribir o hablar bien deja de parecernos normal.
Quizá la inteligencia artificial no haya conseguido escribir demasiado bien. Quizá seamos nosotros quienes nos hemos acostumbrado a escribir y hablar demasiado mal.
Antes de la inteligencia artificial ya existían personas que leían, pensaban y sabían expresarse. Escribir bien no debería hacernos parecer una máquina. Quizá simplemente demuestre que todavía sabemos utilizar nuestra propia inteligencia.
Fernando Hernández Castilla




