«Y a lo mejor el Mundial no va solo de fútbol. Va de recordarnos cómo somos cuando no estamos tan pendientes de hacerlo todo bien»

La comunicadora peñarandina explica que el Mundial como reflejo de una vida más auténtica, espontánea y menos condicionada por el exceso de reflexión

Ayer empezó el Mundial de fútbol. Y de repente, durante un mes, todo cambia un poco.

Gente que no se conoce celebrando juntos. Bares llenos. Mensajes que empiezan con un “¿has visto

el partido?”. Rutinas que se ajustan a un horario que no hemos elegido… pero que seguimos igual.

Y es curioso, porque durante noventa minutos, sentimos muchísimo. Nos alegramos, nos

enfadamos, sufrimos, celebramos… todo muy rápido, todo muy intenso. Como si, de repente,

tuviéramos permiso para sentir sin filtro. Y luego vuelve la normalidad.

Donde a veces nos cuesta decir lo que sentimos, donde pensamos más de la cuenta, donde medimos

las palabras, los gestos, e incluso las emociones. Y a mí esto me hace pensar, que quizá no es que

nos cueste sentir, es que no nos dejamos hacerlo.

Porque cuando hay algo que nos une, un gol en el último minuto, una prórroga, un penalti que no

quieres ni mirar, todo sale solo. Sin vergüenza, sin miedo, sin tanta cabeza.

Y a lo mejor el Mundial no va solo de fútbol. Va de recordarnos cómo somos cuando no estamos tan

pendientes de hacerlo todo bien. Cuando simplemente estamos.

Cuando gritamos, celebramos, compartimos… sin pensar demasiado. Y quizá la vida también va un

poco de eso, de vivirla más… y pensarlo un menos.

Porque si la vida no se vive ahora… la verdad es que no sé cuándo.

Arancha Jiménez

EN DIRECTO

PUBLICIDAD

Regístrate en nuestra newsletter

Confirma tu suscripción y recibe las noticias más importantes de la semana