¡Semana de Mundial, Miguel! Llegan días que solo ocurren cada cuatro años, días marcados en el calendario, de vestirse de rojo y ver un país unido por una misma causa. Varias semanas donde millones de aficionados vivirán la pasión del fútbol, celebrando cada gol, cada victoria y cada momento frente al televisor.
El mundial es el torneo más especial sin duda. En un calendario tan cargado de estímulos y campeonatos, esperar cuatro años para el más importante le aporta un aura y una mística fuera de toda duda. Y es que estamos ante una oportunidad única, contamos con una generación dorada que nos coloca entre las favoritas para levantar el trofeo más importante del deporte rey, y eso se da pocas veces en la historia.
Ya en la pasada Eurocopa la selección tocó metal demostrando que somos capaces de ganar a cualquiera y además de forma brillante con un juego que nos hace disfrutar como en contadas ocasiones. A pesar de ello, ganar un mundial es extremadamente complicado y muchas veces no basta con ser la mejor selección o tener a los mejores jugadores. Además, este mundial es peculiar, ya que por primera vez cuenta con una ronda previa a los octavos de final, lo componen 48 selecciones en vez de 32, clasifican los mejores terceros de cada grupo y algunos partidos serán de madrugada debido a la diferencia horaria con Estados Unidos, México y Canadá, países anfitriones.
Pero el mundial va más allá de ganar o perder. Aficionados del mundo se encuentran en un mismo escenario mostrando como el deporte puede acercar a personas con idiomas, costumbres y tradiciones diferentes. Cada partido es una oportunidad para conocer otras culturas y valorar la diversidad que existe en el mundo. El fútbol se convierte así en un lenguaje universal que une a través de crear emociones y momentos inolvidables.




