Como parte de nuestra mochila refranera, coincidiendo con el cambio de estación, seguramente nos venga a la cabeza este dicho: “La primavera, la sangre altera”. Y es que parece que, con la llegada de la primavera, tenemos más energía, más ganas de socializar y de comernos el mundo…
La verdad es que la primavera siempre llega como si alguien abriera una ventana después de un invierno largo, con días más luminosos que nos animan a contemplar todo aquello que nos rodea, incluyendo los cambios que la naturaleza está experimentando.
Estos días, viene a mi cabeza el evocador poema de Antonio Machado, que dice así:
La primavera besaba
suavemente la arboleda,
y el verde nuevo brotaba
como una verde humareda.
Las nubes iban pasando
sobre el campo juvenil…
Yo vi en las hojas temblando
las frescas lluvias de abril.
Bajo ese almendro florido,
todo cargado de flor
—recordé—, yo he maldecido
mi juventud sin amor.
Hoy, en mitad de la vida,
me he parado a meditar…
¡Juventud nunca vivida,
quién te volviera a soñar!
(Antonio Machado)
Disfrutemos de todo lo bueno que nos depare la primavera. Desde Cope Peñaranda, les traslado mis mejores deseos.
Virginia Sánchez Rodríguez



