«En el rostro herido de los pobres, descubrimos el sufrimiento de los inocentes y también el de Cristo»

El párroco de Peñaranda comenta la exhortación apostólica 'Dilexi te' del Papa León XIV sobre el amor hacia los pobres

No he leído ni un solo comentario de la primera exhortación apostólica del Papa León León XIV ‘Dilexi te‘ sobre el amor hacia los pobres, publicada el 9 de octubre del pasado año. El mismo Papa León explica que heredó este texto del Papa Francisco y que él revisa y finaliza.

Esta exhortación recoge los principales mensajes de la Iglesia sobre la pobreza y la desigualdad social y profundiza en la opción por los pobres, no solo como una acción social , sino como una categoría teológica y una parte esencial del mensaje cristiano.

El documento consta de una introducción, cinco capítulos y una conclusión a modo de súplica y oración.

El primer capítulo recuerda el grito de los pobres que en la historia de la humanidad interpela constantemente nuestra vida. En el rostro herido de los pobres, descubrimos el sufrimiento de los inocentes y también el de Cristo.

En el segundo capítulo, el Papa hace un recorrido por la Sagrada Escritura para señalar en los textos la opción preferencial de Dios por los pobres, opción que Cristo hace suya. Y que propone a la iglesia como un elemento constitutivo de su ser.

En el capítulo tercero se señala a los pobres como la riqueza de la iglesia y se hace un recorrido por todas las órdenes y congregaciones religiosas que han acogido la pobreza voluntaria como camino de libertad y comunión con los pobres.

Indica el Papa la importancia de luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo y de vivienda. Al mismo tiempo, reconoce la acogida, atención y compasión que la Iglesia ha demostrado a lo largo de los siglos con los más pobres y los que más sufren.

El cuarto capítulo se centra en la doctrina social de la Iglesia, que nos recuerda cómo la caridad es la fuerza que cambia la realidad y la única que puede cambiar las estructuras de pecado.

Por último, el capítulo quinto reconoce que la atención eclesial a los pobres es una tarea y un desafío permanente y que como elemento esencial del Evangelio, invita a todos los fieles a cuidar el amor y las convicciones más profundas para después traducir en gestos la atención y el cuidado de los últimos por ser esto, la misma carne de Cristo.

Buenos días, Lauren Sevillano. 

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