Buenos días, Miguel.
Ned Ludd fue el obrero británico que inspiró el movimiento conocido como ludismo. Aquello era una forma de protesta contra la recién nacida revolución industrial y que consistía en destruir las máquinas, acusándolas de ser las que quitaba el trabajo a las personas.
Hoy día, hay quienes parecen encabezar un ludismo tecnológico: se oponen a las tecnologías y, sobre todo, a la inteligencia artificial.
Como los obreros en el siglo XIX, estamos ante un futuro incierto, y son pocos los gurús que parecen intuir con acierto y con sentido el devenir del ser humano y su relación con la tecnología. Pero lo que parece claro es que la huida no es la solución.
El futuro pasa por una nueva reflexión acerca de cómo integrar en la vida humana una nueva máquina realmente potente y que, sin duda, modificará el panorama laboral.
El uso de las tecnologías ha de estar limitado, sobre todo por edad, pero no se debe impedir el crecimiento del ser humano solo por miedo a lo desconocido. Hemos de reflexionar acerca de cómo desarrollar una sociedad tecnológica sin dejar de ser una sociedad plenamente humana.
Manu Albarrán



