Que no decaiga la Semana Santa

«La Semana Santa peñarandina se merece su declaración como fiesta de interés turístico regional. Esperemos que se consiga pronto y que el espíritu cofrade no decaiga en la ciudad»
4 de abril de 2024 - 1:55 pm

Peñaranda vive aún en la resaca de su Semana Santa. La lluvia, e incluso la nieve, que hizo acto de presencia el domingo, fueron las protagonistas indeseadas de estos días festivos de fervor religioso, pero no pudo con las ilusiones de cientos de cofrades que volvieron a recorrer las calles peñarandinas para hacer penitencia y acompañar a sus vírgenes y cristos. La oración en el huerto se quedó sola en el templete el Jueves Santo, pero encabezó el Santo Entierro el viernes. La Esperanza, la más sevillana y torera, volvió a mecerse dulcemente en hombros de sus costaleros. Los Fuentes engalanaron su Jesús Flagelado, su Jesús Atado a la Columna y a su Resucitado, aunque este último no pudo salir de la Parroquia el Domingo. Los nazarenos portaron a Jesús de Medinaceli con decisión y unidad y Jesús con la Cruz a Cuestas le secundó. Detrás, la Virgen de la Misericordia ya lloraba por el hijo perdido. El Cristo del Humilladero recibió las velas y el cariño de los más pequeños en San Luis por primera vez en la historia el Viernes Santo, pero por la tarde el venerado cristo de Chamberí no hincó la rodilla y sus costaleros lo llevaron con la devoción debida, mientras que la Virgen de las Lágrimas fue inseparable a su hijo. El Cristo de la Agonía, conocido popularmente como de San Luis, con los dos ladrones, presidió el Calvario y la Piedad ya sollozaba mientras era consolada por sus abnegados costaleros. Y el Cristo de la Cama no quiso perder la oportunidad de volverse a encontrar con los peñarandinos, quienes le portan con un fervor que ha traspasado siglos y que continúa con más vigencia que nunca. El Cristo de la Cama es Peñaranda y Peñaranda es el Cristo de la Cama. Y por último, la sobriedad y dulzura de la Soledad pudo admirarse en la procesión del viernes, porque su blanco rostro no pudo encontrarse con el del Resucitado en la plaza de la Constitución por la nevada. Toda la Semana Santa peñarandina tuvo como banda sonora las interpretaciones de la Banda de Cornetas y Tambores de la Hermandad, que volvió a sonar no como antaño, sino mejor. Sin duda, la Semana Santa peñarandina se merece su declaración como fiesta de interés turístico regional. Esperemos que se consiga pronto y que el espíritu cofrade no decaiga en la ciudad.

EN DIRECTO

PUBLICIDAD