Buenos mediodías, un martes más, desde los micrófonos de COPE Peñaranda.
Hoy quiero que hablemos de eso que muchas veces escuchamos en las noticias como “la situación social”. Suena lejano, como si pasara en otro sitio. Pero si uno se para a pensarlo está mucho más cerca de lo que creemos.
Porque cuando oímos que el empleo crece, que hay más trabajo que nunca, parece que todo va bien. Pero luego sales a la calle, hablas con la gente, con los vecinos, con amigos… y la sensación es otra.
Aquí también hay quien trabaja y aun así no llega.
Jóvenes que encadenan contratos, familias que miran cada gasto, pequeños negocios que hacen cuentas cada mes con más preocupación que tranquilidad. No hace falta irse muy lejos para entender que los buenos datos no siempre cuentan toda la verdad.
Y luego está lo otro. Lo que sí que notamos todos.
Intentar coger cita médica y ver que no es tan fácil. Escuchar que faltan profesionales. Oír a sanitarios que dicen que no pueden más. Eso ya no es una noticia nacional: eso es algo que se comenta en la panadería, en el bar, en la puerta del colegio.
Y claro, uno se pregunta…
¿En qué momento nos acostumbramos a esto? A esperar. A apretarnos. A asumir que todo funciona “más o menos”.
Quizá el problema no sea solo lo que pasa, sino que poco a poco lo hemos ido normalizando. Como si vivir con esa sensación de inestabilidad fuera lo habitual. Como si no mereciéramos algo mejor.
Porque lo que ocurre en España no es algo abstracto. Por eso, más allá de los titulares, conviene no perder algo muy importante: la capacidad de exigir, de preguntar y de no mirar hacia otro lado. Porque si dejamos de hacerlo, entonces sí que habrá un problema. Y ese, ya no saldrá en las noticias.
Feliz martes, Peñaranda.
Vera Cotelo



