Hola, Miguel.
Dentro de tres días, Sus Majestas de Oriente vendrán a visitarnos, igual que hicieron con el Niño Jesús hace aproximadamente dos mil años.
Ya sabes, Miguel, que las figuras de Melchor, Gaspar y Baltasar nos representan a todos los seres humanos, da igual nuestra procedencia, raza o pensamiento.
Sus Majestades ofrecieron al Niño Jesús oro, incienso y mirra. Tres regalos que simbolizaban la realeza, reconociendo así al recién nacido como rey del universo, y de nuestros corazones.
Sin embargo, la Biblia no dice que a partir de ese momento, la Sagrada Familia fuese rica, gracias a esos tres preciados regalos. Más bien, al contrario, fueron una familia humilde.
Es decir, que Sus Majestades de Oriente debieron recoger sus ofrendas y llevárselas de vuelta. Y, si lo pensamos con lógica, es normal que así sucediera, pues ellos también debían mantener sus estatus de reyes, y para ello necesitaban riquezas.
Lo que hicieron fue ofrecer lo mejor y más valioso que tenían al Niño Dios, para que se lo bendijera y les enviara de nuevo a su misión de reinar con justicia y sabiduría.
Quizá este año 2026 debamos pensar y actuar como los Reyes de Oriente: poniendo los talentos con los que hemos sido agraciados al pie del pesebre para que el Dios que se hace hombre nos bendiga y nos vuelva a enviar con fuerzas renovadas a nuestras misiones.
Demos gracias por los regalos que tenemos; y pidamos a Dios que nos siga cuidando y enviando al mundo.
Manu Albarrán



