Después de un verano tórrido, el pasado día 22 de septiembre dió comienzo al otoño. El verano mejora el estado de ánimo gracias al sol, a los días de descanso, la reducción del estrés, etc. Además, fomenta la vida social, la relación con la familia y los amigos y también hay más tiempo para actividades deportivas y recreativas.
El ámbito rural cambia exponencialmente. Los pueblos se llenan de gente, baja la media de edad, se celebran las fiestas patronales y esto hace que las casas cerradas durante todo el año se abran de nuevo, al mismo tiempo que calles y plazas recuperan el tránsito y el encuentro.
Nuestros pueblos siguen siendo espacios de acogida, de hospitalidad y de sencillez. La vida se desarrolla al ritmo de la naturaleza, que hace posible el pan de cada día. Y en medio de la naturaleza se desarrolla también una vida de fe y religiosidad popular que se vive y se celebra con alegría y devoción.
Todo ello da una identidad que define a los habitantes de este medio y nos hace ser como somos. Sucede que algunos de los que vienen al mundo rural con mentalidad urbana, no siempre lo hacen de forma respetuosa. Incluso hacen críticas y comentarios que ofenden y humillan a las personas que viven en los pueblos, olvidando que la mayoría de los que vienen de la ciudad tienen raíces aquí.
No quiero olvidar el drama y el sufrimiento que han vivido nuestros pueblos a causa de los incendios forestales que han teñido de negro muchas zonas de nuestra comunidad autónoma. El daño provocado en algunos casos es irreparable. Todos, pero principalmente las instituciones civiles, tenemos la responsabilidad de cuidar y respetar el medio ambiente en el que vivimos, de ello depende nuestra vida y la vida de los que vendrán. Ya mismo se tendrían que poner los medios necesarios para que el próximo verano no se repita esta dolorosa situación.
Buenos días, tengan cuidado con los resfriados.
Lauren sevillano.



