Peñaranda de Bracamonte ha despedido hoy el Carnaval con su esperado entierro de la sardina, poniendo el broche de oro a unos días llenos de color y diversión. Minutos después de las cinco y media de la tarde, ha partido del Ayuntamiento un animado cortejo, precedido por la dulzaina Alborada, que ha llenado las calles de ritmo.
Las plañideras han acompañado a la sardina simbólica, mientras dos personajes disfrazados de obispo y cura han puesto voz a las tradicionales letanías, arrancando más de una sonrisa entre los asistentes.
Al llegar al templete, y tras la última letanía, se ha quemado el ataúd de cartón con la sardina, en un acto que ha congregado a decenas de peñarandinos. La celebración ha terminado con el reparto y la degustación de sardinas en escabeche, acompañadas de vino o refrescos, mientras el espíritu del Carnaval se despedía hasta el próximo año.
Con el entierro de la sardina, el Ayuntamiento de Peñaranda de Bracamonte ha cerrado un programa de Carnaval lleno de tradición y participación ciudadana.
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