«¿Qué hay más machista que proponer una norma que parte de la idea de que quienes juegan al fútbol son los niños y que las que se sientan alrededor a mirar son las niñas?»

La estudiante de Periodismo peñarandina reflexiona sobre la propuesta de restringir el fútbol escolar por considerar que refuerza desigualdades de género
9 de febrero de 2026 - 1:25 pm

La semana pasada, mientras leía las noticias, un titular llamó mucho mi atención. Fue tal la sorpresa que llegué a pensar que se trataba de una noticia falsa… pero no. Seguí buscando información y comprobé que era cierta. Resulta que, en un municipio de Ibiza, el Ayuntamiento ha propuesto la prohibición o limitación del fútbol en los colegios, considerando que este deporte deja a las niñas al margen en los patios de recreo, ya que el espacio físico dedicado a los campos de fútbol es muy grande, crea conflictos y genera un ambiente competitivo.

Realmente no sé ni por dónde empezar a analizar esto, pero diré que prácticamente toda mi etapa escolar, la cual realicé en el colegio Severiano Montero, la pasé jugando al fútbol en el recreo, y no era la única.

En primer lugar, es importante decir que los patios de los colegios normalmente cuentan con canchas de baloncesto, lugares de descanso, espacios para correr y también pistas de fútbol. Y sí, tal vez las pistas de fútbol sean grandes, pero es un espacio dedicado a eso, y las personas que quieren jugar al fútbol necesitan un lugar donde hacerlo de forma segura. No obstante, existen otros espacios donde pasar el recreo, en los cuales también jugué cuando era pequeña, y donde no solo jugaban niñas, también jugaban niños. Y creo que podría hablar en nombre de muchos si digo que nunca nos sentimos relegados a esos “márgenes” de los que ahora se habla; de hecho, nunca los consideré márgenes.

En segundo lugar, me pregunto en qué posición deja esto a los profesores. ¿Acaso se les considera incapaces de educar? Porque lo que se está planteando es que, antes de que ellos puedan mediar y solucionar los problemas —en caso de que los haya—, es mejor eliminarlos de raíz. La etapa escolar de los niños es corta, pero a pesar de ello es una de las más importantes. Las personas que los acompañan, además de los padres, son los profesores, que se han formado para afrontar una gran labor: educar y enseñar a los niños a descubrir el mundo.

Un mundo en el que todo es competitivo. Jamás le di importancia a perder o ganar un partido de fútbol en un recreo de 30 minutos; nada iba más allá de un pique entre cursos o entre compañeros. En cambio, sí me afectó —y estoy segura de que no soy la única— pasar la ESO y el Bachillerato siendo víctima de un sistema educativo que sí nos obliga a competir entre nosotros para ser los mejores y poder optar a la carrera de nuestros sueños.

Supongo que esta medida se ha tomado como respuesta al machismo, pero me pregunto: ¿qué hay más machista que proponer una norma que parte de la idea de que quienes juegan al fútbol son los niños y que las que se sientan alrededor a mirar son las niñas?

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