Acabo de regresar de Estrasburgo.
Y lo confieso: se me han puesto los pelos de punta.
He caminado, no se si kilómetros,.. pero sí muchos metros y metros, muchos minutos y minutos, entre más de 2.000 tractores y junto a más de 10.000 agricultores y ganaderos concentrados en el entorno del Parlamento Europeo. Gente llegada de toda Europa, de más de 15 países, entre ellos de España. Y esta gente está cansada. Muy cansada, pero no era cansancio físico, que en algún caso también, sino más bien hartazgo del trato que les dan los dirigentes políticos.
Y mientras caminaba, pensaba en la desesperación que lleva a un agricultor o a un ganadero a dejar su casa, su explotación, su pueblo, para viajar primero a Bruselas el 18 de diciembre y ahora, otra vez, a Estrasburgo los días 20 y 21 de enero. Esa desesperación no es solo por sus explotaciones. Es por algo mucho más profundo.
Porque sin agricultores y ganaderos no hay medio rural.
Sin medio rural no hay pueblos.
Y sin pueblos, ni paisaje, ni equilibrio ambiental, ni alimentos seguros.
Hoy los europarlamentarios votan si se abre una investigación judicial sobre el acuerdo UE-Mercosur. No votan un trámite cualquiera. Votan si miran al campo… o si miran hacia otro lado.
Y permítanme un tirón de orejas, especialmente a los europarlamentarios españoles: hoy su voto habla de a quién representan de verdad. Porque lo que está en juego no es un acuerdo comercial. Son nuestras gentes, nuestra alimentación, nuestra salud. Y, en definitiva, nuestro futuro.
Ojalá hoy estén a la altura.
Ana Plaza



