«Los recientes descarrilamientos de trenes nos han recordado, de la forma más dura, lo frágil que puede ser la vida»

La periodista peñarandina recuerda que «no tenemos el control de todo, que la seguridad que creemos tener puede romperse en un instante»
23 de enero de 2026 - 1:25 pm

Esta semana hemos estado viviendo con una noticia que nos ha dejado a todos con un nudo en el estómago. Los recientes descarrilamientos de trenes nos han recordado, de la forma más dura, lo frágil que puede ser la vida y lo rápido que todo puede cambiar.

Nos ha conmovido a todos. Porque eran trenes llenos de trayectos normales, de personas que continuaban con su día, sin imaginar que todo podía cambiar.

En momentos así, sobran las palabras y las explicaciones. Ahora mismo lo importante son las personas: las víctimas, sus familias, los heridos y también quienes están acompañando, ayudando y sosteniendo desde el silencio —los equipos de emergencia, sanitarios y voluntarios—.

Estas tragedias nos enfrentan a algo que muchas veces preferimos no mirar de frente: que no tenemos el control de todo, que la seguridad que creemos tener puede romperse en un instante y que la vida no siempre avisa.

Quizá por eso hechos como este nos remueven tanto. Porque nos obligan a parar, a valorar lo cotidiano, a dar las gracias por llegar a casa, por un abrazo, por un “ya estoy aquí”.

Ahora es tiempo de acompañar, de respetar el dolor y de enviar todo nuestro cariño y apoyo a quienes están atravesando uno de los momentos más difíciles de su vida.

Hoy no hacen falta más palabras. Solo estar, acompañar y respetar, también desde la distancia…

Arancha Jiménez

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