«Lo que antes parecía una trampa o una invención futurista, se ha convertido en una realidad»

El estudiante universitario reflexiona en la firma invitada del día sobre la inteligencia artificial

Lo que antes suponía ciencia ficción, se ha convertido en una de las técnicas más empleadas dentro del entorno académico: la Inteligencia Artificial. Desde estudiantes que usan ChatGPT para resolver tareas hasta docentes que agilizan su carga laboral con asistentes digitales. Lo que antes parecía una trampa o una invención futurista, se ha convertido en una realidad. Pero la cuestión que nos preocupa se trata de cómo y para qué la usamos.

La IA puede democratizar el conocimiento, personalizar la enseñanza y hasta ayudar a reducir la carga administrativa del profesorado. Pero también puede reforzar desigualdades, generar dependencia tecnológica o hacer que los estudiantes pierdan el habito de pensar por si mismos y hasta corren el riesgo de perder el criterio propio. Al final del día, ¿qué somos más que nuestras ideas y la forma que tenemos de concebir el mundo?

Como docentes, estudiantes o simplemente como ciudadanos, no podemos quedarnos en la comodidad que conlleva el uso de esta herramienta. Está en nuestra mano preguntarnos por su ética y sus límites. La educación no se trata de respuestas correctas, sino de aprender a hacer preguntas cuya respuesta nos conlleve a pensar.

La Inteligencia Artificial es un avance, en cambio, que una generación carezca de pensamiento crítico es un paso atrás. Que suponga una amenaza o una herramienta… depende de nosotros.

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